La Cárcel y la Memoria

vista desde la torre

Con motivo de la presentación del blog Memoria do Cárcere hoy traigo una reflexión sobre el Valor y la Memoria del Patrimonio Arquitectónico en general, y de la Cárcel en particular. Y es que parece que el Patrimonio Arquitectónico no se lleva muy bien con la Memoria Histórica, sobre todo cuando son elementos de uso público (Ver artículo: ”El turismo se lleva mal con la memoria histórica”)

 

Cada comunidad, teniendo en cuenta su memoria colectiva y consciente de su pasado, es responsable de la identificación, así como de la gestión de su patrimonio. Los elementos individuales de este patrimonio son portadores de muchos valores, los cuales pueden cambiar en el tiempo. Esta variabilidad de valores específicos en los elementos define la particularidad de cada patrimonio. A causa de este proceso de cambio, cada comunidad desarrolla una conciencia y un conocimiento de la necesidad de cuidar los valores propios de su patrimonio” (Preámbulo de la Carta de Cracovia)

 

El cambio de cómo una sociedad se relaciona y entiende su patrimonio es parte de la vida. Es normal que una sociedad democrática elimine de sus espacios públicos los símbolos propagandísticos instalados por regímenes dictatoriales y totalitarios. Algunos países como Alemania, Austria o Italia, no sólo han eliminado esos símbolos de los lugares públicos, sino que han prohibido su representación, difusión o comercio. Cada colectividad debe decidir cómo desea convivir con el pasado.

Tal y como la Carta de Venecia establecía el principio de que ”la protección del tejido existente de la herencia cultural es esencial para su conservación”, ahora a la protección se la une la valoración y la interpretación como elementos fundamentales para la conservación del patrimonio.

 

¿Cuáles son los objetivos de la Interpretación del Patrimonio?

– Facilitar al público un entendimiento y apreciación de los lugares pertenecientes al patrimonio cultural y promover la conciencia social sobre la necesidad de su conservación.

– Dar a conocer el significado de los lugares del patrimonio cultural mediante el reconocimiento cuidadoso y documentado de su importancia.

– Contribuir a la conservación sustentable de los sitios del patrimonio cultural mediante el planeamiento financiero efectivo y/o el fomento de actividades económicas que protejan la labor de la conservación, mejoren la calidad de vida de la comunidad local y que garanticen el mantenimiento a largo plazo y la puesta al día de los elementos de interpretación.

– Asegurar la inclusividad en la interpretación de sitios del patrimonio cultural mediante el fomento de la participación productiva de las comunidades locales y los grupos interesados en el desarrollo e implementación de los programas de interpretación.

 

En el proceso de valoración intervienen múltiples agentes de diferentes campos. Desde un punto de vista académico, para proceder a la valoración del bien es importante tener un correcto entendimiento de las características tipológicas del mismo y de los principios que lo han moldeado.

 

Evaluación del valor patrimonial

 

Tradicionalmente a lo hora de determinar el valor patrimonial del edificio, hemos de atender a tres criterios principales: Antigüedad, Tipológico y Monumentalidad. Un monumento no tiene valor solo por sus características físicas o por su antigüedad, sino también por su presencia en la memoria colectiva y por el significado dado al bien por la sociedad.

diagrama-valor-patrimonio

Si bien la cárcel fue terminada en 1928, por lo que el valor de Antigüedad empieza a hacerse presente, este no es especialmente fuerte, ya que el uso al que fue sometido implicaba actualizaciones periódicas de sus interiores, siendo acabada la última actualización general en la década de 1980. Esto nos lleva a un nuevo enfoque de este valor, y es que en el momento de valorar un elemento hemos de tener en cuenta si estaba o no en la idea original.

cárcel-antes-ahora

En lo referente a lo Tipológico hemos de diferenciar dos partes: por un lado la tipología panóptica radial y por otro el estilo ecléctico que la envuelve.

Esta prisión es un claro ejemplo de los modelos presentes en el Anuario Penitenciario de 1889, así como una síntesis de las teorías expuestas en el 2º Congreso Penitenciario Español de 1914. Es más, omitiendo superficies y distribución de estancias auxiliares, sigue el Segundo Modelo de las entonces denominadas Cárceles de Partido, el cual comprende 100 celdas para hombres en dos pisos (en su distribución original, la prisión coruñesa constaba de 100 celdas en el edificio principal)

comparativa-anuario-construido

A nivel formal, si bien es obra de Álvarez de Mendoza, una de las figuras significativas del eclecticismo lugués, este tuvo que adaptarse a las demandas formales y compositivas institucionales. El resultado es una versión  del estilo ecléctico que imperaba en Galicia a principios del siglo XX en las partes representativas del edificio combinada con la austeridad y rotundidad del estilo penitenciario en sus alzados interiores.

 

El valor de Monumentalidad, el cual se basa en el significado del edificio para la sociedad, en este caso debe de ser estudiado desde dos puntos de vista. Por un lado se trata de una prisión que nace bajo los preceptos de la reforma Ilustrada de finales del XIX, y que funciona durante varios regímenes políticos diferentes. Esto evoca sentimientos contradictorios en diferentes sectores de la sociedad, pero también lo hace un excelente vehículo para la conservación de la Memoria. Otro punto a considerar es su importancia no por lo que es, si no por donde está. El edificio de la Cárcel se encuentra dentro del área de influencia de la Torre de Hércules, lo cual lo sitúa en un lugar con un nivel de exposición turística importante. Al mismo tiempo constituye el límite norte del barrio de Monte Alto.

carcel-torre-montealto

En lo referente a cómo afecta al Patrimonio arquitectónico la Ley de Memoria Histórica, existen varios artículos y estudios al respecto. Un buen ejemplo lo encontramos en la  Revista Patrimonio Cultural de España. IPCE. Número 1. Conservar o destruir: la ley de Memoria Histórica

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